Presentado por Zehra Aksoy, el programa “Rengârenk”, que capta el pulso del mundo cultural y artístico, recibió en su quinto episodio al veterano pintor Muhsin Bilyap, quien otorgó a la pintura turca el movimiento único “Alaturkismo” con su propio manifiesto. La conversación, en la que el artista compartió con sinceridad sus 50 años de experiencia, las raíces de su filosofía artística y su lucha por crear un lenguaje artístico propio de estas tierras, fue más que una simple entrevista; fue casi una clase magistral.
«Nací dentro de la pintura: Rubens en la pared, la voz de mi madre en mi oído»
Muhsin Bilyap compartió un recuerdo impactante, explicando que los fundamentos de su vínculo inquebrantable con el arte se establecieron incluso antes que las palabras: «Mi madre amaba mucho la pintura. Cuando abrí los ojos y comencé a decir mamá y papá, había un Rubens en la pared. Mi madre me enseñaba Rubens, Gauguin, İbrahim Safi.» Bilyap describió su infancia como «de doble vida», señalando que por un lado era un niño que jugaba con trompos en la calle, y por otro, un alma que vivía en el mundo mágico de las pinturas en casa. Subrayó que crecer en una familia de origen ruso y de Erzurum, donde las culturas ortodoxa y musulmana se entrelazaban, fue la dinámica fundamental que alimentó las «contradicciones y armonías» en su arte. Este rico patrimonio cultural fue también el anuncio de su enfoque que reunía Oriente y Occidente, tradición y modernidad.

El nacimiento del Alaturkismo: un manifiesto nacido de la frase «Como una pintura turca»
La parte más destacada de la conversación fue la historia del nacimiento del movimiento “Alaturkismo” fundado por Bilyap. Expresando su incomodidad por haber estado a la sombra, durante toda su carrera, de los movimientos artísticos centrados en Occidente (surrealismo, expresionismo, etc.), Bilyap calificó esta situación como una especie de alienación cultural. «Los que venían a mi taller en Kadıköy decían a menudo de mis cuadros: “Ah, qué turcos son estos cuadros.” Eso me hizo reflexionar», dijo el artista, explicando que a partir de esa frase decidió nombrar su propio lenguaje artístico. Bilyap relató el proceso de la siguiente manera: «Comencé a llamar a lo que hacía pintura Alaturka. Porque Alaturka era un término que nos expresaba y que además era conocido en el mundo gracias al “Rondo alla Turca” de Mozart. Así que nombré a este movimiento Alaturkismo.»
Bilyap subrayó que el Alaturkismo no era tanto una nostalgia del pasado, sino más bien un mensaje para el futuro y una misión de tender puentes. Según él, existía una ruptura fundamental en la pintura turca: «Nuestros pintores que podríamos llamar modernos han perdido sus lazos con la tradición. Por otro lado, nuestros amigos que trabajan de manera tradicional han perdido sus vínculos con la modernidad. Sin embargo, unirlos dará nacimiento a un nuevo arte turco.» En este sentido, el Alaturkismo asume la responsabilidad de llevar al futuro, con una interpretación moderna, el rico patrimonio de esta tierra, desde los selyúcidas hasta los otomanos, desde los hititas hasta Bizancio.

Del saco de avellanas al lienzo: el espíritu del material y el proceso creativo
Los detalles que el artista compartió sobre su proceso creativo revelaron cuán holísticamente abordaba el arte. Bilyap señaló que utilizaba especialmente «lienzo de yute», hecho de cáñamo y con una textura única y viva, e incluso en un momento llegó a transformar «sacos de avellanas» en lienzos. Estos materiales auténticos eran un elemento esencial que alimentaba el alma de sus obras. Definiendo el inicio de una obra con las palabras: «Una obra generalmente comienza con una imagen, un pensamiento, una imaginación», Bilyap subrayó que su arte evitaba toda narración didáctica: «Más que hacer que mis pinturas expliquen algo, quiero que evoquen algo; que evoquen un tiempo, un período, un pensamiento.»
Arte, sociedad y crítica: «El artista existe junto con el espectador»
Muhsin Bilyap ofreció una crítica social significativa al llamar la atención sobre la falta de una «vida artística» en Turquía. «En Turquía, hay artistas, hay coleccionistas, pero no hay vida artística. No existen canales que hagan que la gente común ame el arte», dijo Bilyap, señalando que la cultura popular, desde las series de televisión hasta los periódicos, excluye al arte. Subrayando el papel crucial del espectador para la supervivencia del arte, declaró: «El artista no es nada solo. El espectador no es solamente quien viene y mira; la mayor fuerza que mantiene vivo al artista es el espectador, y esto es una parte inseparable del arte», cargando así de gran responsabilidad a los amantes del arte. En este punto, recordó la crítica del difunto crítico de arte Elif Naci: «Nuestros pintores fueron directamente a París sin pasar primero por el Museo de Arte Islámico Turco», y la súplica de su profesor de academia de pintura Leopold Levy: «No imiten a Occidente, hay un tesoro increíble en su propia geografía», demostrando una vez más cómo el Alaturkismo respondía a una necesidad profunda e histórica.
La versión completa de esta conversación profunda e inspiradora con el pintor Muhsin Bilyap sobre arte, historia y vida espera a los amantes del arte en los sitios web del Portal de Noticias de Turquía y en el canal de YouTube.